Este artículo es la continuación de Liquidación de la sociedad conyugal, I Parte

3.- FORMACIÓN DEL ACERVO COMÚN

Sobre la base del inventario y la tasación se forma el cuerpo común de los bienes y sus frutos, en los que están comprendidos, además de los bienes sociales, también los bienes propios y los del patrimonio reservado si no se hubiese renunciado a él, los frutos, los créditos de la sociedad, etc.

También hay un cuerpo común de frutos de ambas clases de bienes y se procederá en consecuencia a 2 operaciones:

  • Rescatar los  bienes propios.
  • Liquidar las  recompensas.

Hecha la liquidación de las recompensas, si existe el remanente, éste viene a representar los llamados gananciales que han de dividirse por mitades entre cónyuges o sus herederos.

4.- RESTITUCIÓN DE LOS BIENES PROPIOS

Es lo 1° que debe realizarse, después de terminado el inventario y tasación. No tendría que haber demasiada confusión por la naturaleza de los bienes, por lo general se tratan de inmuebles y sus antecedentes estarán en los títulos de dominio: individualización, época de la adquisición, etc. Art. 1770, 1771 Código Civil.

5.- LIQUIDACIÓN DE LAS RECOMPENSAS

Existen 3 tipos:

A. La de la sociedad a los cónyuges;
B. La de los cónyuges a la sociedad; y
C. Entre los cónyuges.

A. Los cónyuges deben reintegrar al monto social lo debido a través de una imaginaria acumulación al haber social para ser imputada a su mitad de gananciales.

B.-Si los cónyuges resultan acreedores de la sociedad por existir recompensas a su favor, éstos podrán pagarse sacando de la masa común lo que les corresponda por concepto de saldos, precios, indemnizaciones y recompensas, ello lo harán a título de acreedores y no como dueños.

Forma de pago: Podrán ejecutar esos créditos tanto en el dinero existente, como en los muebles, sólo subsidiariamente en los inmuebles (situación especial que contempla el Art.. 1773).
Plazo: un año contado desde la terminación del inventario,  Art. 1770 2° parte.
Juez competente: arbitraje forzoso.

Situación especial: No obstante ser acreedores a este respecto, si el cónyuge se llega a pagar con bienes de la sociedad, hay en ello una adjudicación y no una enajenación (se trata de bienes comunes), con todo lo que ello implica en cuanto los efectos retroactivos de la adjudicación.

En cambio, si llegara a pagarse con bienes del marido, aquí no hay adjudicación sino enajenación.

VENTAJAS DE LA MUJER EN EL PAGO DE LAS RECOMPENSAS:

  • Se paga con preferencia al marido.
  • Si los bienes sociales son insuficientes puede hacerse el pago con  los bienes del marido. Si éstos también son insuficientes, subsiste un crédito para perseguir los bienes futuros del marido Art.  1773.
  • La mujer goza de un crédito de 4ta clase en contra del marido Art. 2481 N° 3.

6.‑ PARTICIÓN DE LOS GANANCIALES

Deducidos los bienes propios y liquidadas las recompensas acumuladas imaginariamente 1774, se dividen el acervo en mitades de acuerdo a los artículos 1317‑1774 del Código Civil.

Hay una remisión a la partición de los bienes hereditarios, excepciones:

  • En caso de renunciar la mujer o sus herederos a los gananciales, éstos pertenecen al marido en su totalidad.
  • En caso de que algún heredero de la mujer realice tal renuncia, la porción de los renunciantes acrece a la porción del marido.
  • Si los cónyuges o sus  herederos ocultan o distraen dolosamente bienes sociales, la pérdida de sus derechos en los bienes distraídos u ocultados determinará una disminución de sus gananciales.
  • En caso de una distribución diversa de los gananciales que se hubiere estipulado en las capitulaciones matrimoniales.

7.‑ DIVISIÓN DEL PASIVO

Se debe dividir entre los cónyuges. Las siguientes normas regulan el procedimiento a seguir:

  • Contribución a la deuda: de acuerdo al Art. 1778 CC, los cónyuges deben soportarlas por mitad, excepto que ellos acuerden una forma diferente de división, o en el caso de beneficio de emolumento de que goza la mujer.
  • Obligación a la deuda: El marido es obligado frente a terceros por el total de las deudas sociales, independiente de que haya recibido gananciales o no, (ya que se refuta como único dueño), con las excepciones siguientes:
    a) Deudas personales de la mujer pueden perseguirse en sus propios bienes.
    b) Si se trata de una obligación indivisible, el acreedor puede perseguirla en el patrimonio del marido o de la mujer.
    c) Si se trata de una obligación prendaria o hipotecaria, ésta se hará efectiva en contra del bien que soporta el gravamen.

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