Lo que constituye, esencialmente, el testamento cerrado, es el acto en que el testador presenta, al notario o juez y a los tres testigos una escritura cerrada, declarando de viva voz y de manera que el Notario y testigos le vean, oigan y entiendan, que en aquella escritura se contiene su última voluntad, pero manteniendo las disposiciones del mismo en secreto.
El testador manifiesta al funcionario y a los testigos el hecho de que está otorgando testamento, pero manteniendo las disposiciones del mismo en secreto.
Debe otorgarse ante funcionario autorizante y tres testigos. Al igual que el testamento solemne abierto, podrá hacer las veces de éste el respectivo juez letrado del lugar en que se otorgue. El papel del notario será el de levantar acta de su otorgamiento sobre la cubierta o carátula del sobre, suscribiéndola junto con el testador y los testigos.
El artículo 1024 del Código Civil señala que “Cuando el testador no pudiere entender o ser entendido de viva voz, sólo podrá otorgar testamento cerrado”. Un ejemplo de esta situación, sería el caso del extranjero que se encuentra en Chile y que no domina el idioma español.

Formalidades de un testamento cerrado.

El testamento cerrado sólo puede ser otorgado de una forma: ante notario y tres testigos. Puede hacer las veces del notario el Juez de Letras, pero no el Oficial del Registro Civil.

Las formalidades con que debe revestirse el otorgamiento se desprenden de lo dispuesto en el artículo 1.023, y pueden agruparse en las siguientes:

1°.- Escrituración y firma del testamento: El testamento deberá estar escrito por el testador, o a lo menos, firmado por éste. Respecto de las palabras, papel u otras formas para la escrituración, la ley no impone exigencia alguna. Basta, en consecuencia, que lleve la firma del testador, sea que éste lo haya escrito de su puño y letra, que lo haya escrito a máquina o que lo haya escrito un tercero.
Aún cuando la opinión doctrinaria dominante ha entendido que el testamento escrito de puño y letra del testador, pero que no lleva su firma es válido, la letra del artículo 1023 claramente parece imponer, como mínima exigencia de autenticidad del testamento la firma del testador.

2°.- Introducción del testamento en un sobre cerrado: Una vez redactado, el documento deberá guardarse en un sobre cerrado exteriormente de tal manera que para extraer el testamento deba romperse la cubierta. El testador podrá, a su arbitrio, estampar su sello o marca o emplear cualquier otro medio para la seguridad de la cubierta.

Este requisito es, precisamente, lo que hace característico al testamento cerrado: que los terceros no conozcan la voluntad del testador. De consecuencia, si se presenta un testamento con la cubierta violada, dicho testamento será nulo.

3°.- Redacción y firma de la carátula: Realizado lo anterior, el testador deberá presentar el sobre ante el notario y testigos, declarando de viva voz y de manera que todos lo vean, oigan y entiendan, que ese sobre contiene su testamento.

Finalmente, se deberá estampar en él la leyenda “Testamento”, y a continuación el notario deberá individualizar al testador y a los testigos por su nombre, apellido y domicilio, certificar que el testador se encontraba al parecer en su sano juicio, e indicar el lugar, día, mes, año y hora del otorgamiento.
Termina el acto del otorgamiento con la firma de la carátula por el testador, testigos y notario o juez de letras, en su caso. Esta tercera y última etapa del otorgamiento del testamento cerrado deberá hacerse en un solo acto, en el cual estarán presentes los mismos testigos y el notario, y que no admite interrupción. Al igual que sucede respecto de la firma del testador en el documento mismo, han existido decisiones diversas respecto de si la falta de firma de la carátula por parte del testador acarrea o no la nulidad del testamento.

Puede el testador llevarse su testamento, o bien dejarlo en la notaría. En cualquier evento, el Código Orgánico de Tribunales exige a los notarios llevar un Libro de Testamentos Cerrados que se otorguen ante ellos, el que se conserva secreto y sólo puede ser exhibido previa resolución judicial. El carácter de cerrado del testamento se elige, muchas veces, precisamente, para que nadie conozca su contenido y sabemos que, si un testamento cerrado se abre en vida del causante o si se abre después de su muerte, sin previos trámites judiciales del caso, pierde todo su valor.
El otorgamiento del testamento de acuerdo al Art. 1023 inc. final, debe ser un acto continuo e ininterrumpido. Ya que se trata de velar por la libertad del testador.
El artículo 1.023 inciso 2°, establece una regla análoga al artículo 1.015 inciso 2°: “El testamento será presenciado en todas sus partes por el testador, por un mismo escribano, si lo hubiere, y por unos mismos testigos.”

Personas obligadas a otorgar testamento cerrado.

De conformidad al artículo 1024, cuando el testador no pudiere entender o ser entendido de vida voz, sólo podrá otorgar testamento cerrado. En esta situación se encuentran al sordomudo que puede darse a entender por escrito y el extranjero que no entienda el idioma del notario y testigos.
Será el propio testador, quién de su puño y letra escriba sobre la cubierta del sobre la expresión “testamento” y su individualización, en el idioma de su preferencia.

Personas que no pueden otorgar testamento cerrado.

No podrán otorgar testamento cerrado aquellas personas que están obligadas a otorgarlo abierto, esto es, el analfabeto y el ciego.

Trámites previos a la ejecución del testamento cerrado. Apertura del testamento.

Fallecido el testador deberá procederse a la apertura de su testamento. Este trámite está contemplado en el artículo 1025 del Código Civil y 868 y 869 del Código de Procedimiento Civil.

La apertura consiste en presentar el testamento cerrado ante el juez competente, que será el del último domicilio del testador, o bien el juez del departamento a que pertenezca el notario donde fue otorgado el testamento, el que, previa comprobación de la muerte del testador, citará al notario y a los testigos para que éstos reconozcan sus firmas y la del testador y declaren además si en su concepto el sobre que se les exhibe está cerrado, sellado o marcado como en el acto de la entrega. Esto podrá hacerse un uno o más actos, toda vez que pueden comparecer por separado los testigos y el notario.
Al igual que en el trámite de la publicación del testamento abierto, si falta uno o más testigos los demás podrán abonar las firmas de los ausentes. Hecho lo anterior, el juez procede a abrir el sobre y a rubricar las hojas del testamento, para luego mandarlo a protocolizar ante el notario que lo autorizó.
Desde el momento en que el testamento se protocoliza, adquiere el carácter de instrumento público.
En caso de faltar el notario o escribano, éste será reemplazado en los trámites siguientes de la apertura, por el notario que designe el juez.

Juez competente para proceder a la apertura.

El Art. 1.025 inc. 1° dispone: “El testamento cerrado, antes de recibir su ejecución, será presentado al juez.” Conforme a la regla general del artículo 1.009, será juez competente el del último domicilio del testador.
Pero el Código de Procedimiento Civil establece que si el testamento se ha otorgado ante notario que no sea el del último domicilio del testador, podrá ser abierto ante el juez del territorio jurisdiccional a que pertenezca dicho notario (artículo 868 del Código de Procedimiento Civil).

Quien puede pedir la apertura.

La apertura, así como la protocolización y publicación, puede ser solicitada por cualquier persona capaz de comparecer en juicio (Art. 869). No olvidemos que es indigno de suceder el que detiene u oculta el testamento del difunto.

Los artículos 431 y 439 del actual Código Orgánico de Tribunales, según texto sustituido por la ley Nº 18.181, disponen que los Notarios deben llevar un Indice público en el que anotarán las escrituras (y los testamentos abiertos y demás documentos protocolizados); y un Indice privado, en el que anotarán los testamentos cerrados con indicación del lugar de su otorgamiento y del nombre y domicilio de los testigos.
Hasta antes de la vigencia de la ley Nº 18.181, este índice privado debía mantenerse reservado, no teniendo el Notario la obligación de mostrarlo sino por decreto judicial. Actualmente debe mostrarlo a solicitud de cualquier particular que acompañe el certificado de defunción que corresponda al otorgante del testamento que se busca.

Además, habrá un Registro General de Testamentos, tanto abiertos como cerrados, de todas las disposiciones de última voluntad otorgadas en Chile, a cargo del Archivero Judicial de Santiago. Este registro se llevará con la información mensual que deben remitir todos los Notarios del país.

¡Contrate a un abogado experto a un bajo costo!

Para cualquier consulta relacionada con Testamento Cerrado, por favor póngase en contacto con nosotros. Consúltenos gratis >

Para terminar les recomiendo los siguientes artículos: