Las elecciones de convencionales constituyentes de Chile se realizarán el 11 de abril de este año, para elegir a los integrantes de la Convención encargada de redactar una nueva Constitución.
Mucho se ha hablado del nivel de experticia, que debería tener un convencional constituyente para redactar nuestra nueva carta magna. Muchas personas han manifestado sus intenciones de llevar a cabo esta noble tarea, algunos/as, sabiendo nada o muy poco sobre derecho constitucional y otros/as, expertos/as.

Un/a experto/a, no nos garantiza el éxito, para un proceso que, necesariamente, debe dar cabida a la rigurosidad técnica pero también a la creatividad. Un doctor que solo repite lo aprendido en clases, en sus tiempos de estudiante, lo podrá ayudar contra muchas dolencias, pero si usted padece una enfermedad “sin cura”, este médico le dirá que no tiene cura, mientras que un doctor que aprendió en clases, pero siguió investigando (lo que a fin de cuentas, es el verdadero estudio) le dirá que toda enfermedad, en su momento, no tuvo una cura y eso no fue motivo para no encontrarla. Hasta en el mundo de la música, existen personas expertas, que buscan encuadrar la poesía en ecuaciones melódicas que no admiten “errores”.
La rigidez del conocimiento, no es conocimiento, más bien, es un “copiar pegar neuronal” que no nos permite un proceso creativo. Si contáramos, solamente con expertos, caeríamos en la posibilidad, de ver muy limitado el espacio, para que los anhelos de la ciudadanía, se vean plasmados en el nuevo proyecto de constitución chilena.

Por otro lado, si solo contáramos con personas, que carecen de conocimiento respecto a estas materias, entonces, se caería en la posibilidad de que se escriture una lista de buenas intenciones, que después serian, necesariamente, modificadas y distorsionadas (no a propósito) por la secretaria técnica; además, parece, de toda lógica, que tener conocimientos básicos sobre una constitución, le otorgan respeto a la construcción del proyecto.

Finalmente, parece aconsejable, que el equipo de constituyentes sea variado y que cada uno/a represente a un segmento de la sociedad, para proteger la necesaria legitimidad de este proceso.

¿Y tú? ¿te animas a ser un constituyente?.

Autor:
Manuel Carmona Araya.
Abogado, Universidad Central de Santiago de Chile.