Mantener una actitud positiva de cara al futuro en tiempos agitados, en un contexto social convulsionado, se ha convertido en todo un desafío. La última gota que liberó el estallido social fue el alza del transporte público, a saber, 30 pesos extra para el Metro. Desde ese día, todos los días, los hechos se han ido complicando hasta llegar al extremo de ver actos de violencia sin precedentes en nuestra historia Republicana. Ello, tanto de parte de civiles, como de las Fuerzas de Orden y Seguridad y las Fuerzas Armadas y no solo en lugares públicos sino que también al interior de nuestras familias y amistades.
Hoy se reviven viejos fantasmas, traumas, miedos. No obstante ello, se ha producido la ilógica consecuencia de que somos nosotros mismos quienes estamos siendo golpeados por marejadas efervescentes de terror, inspiradas en reivindicaciones ciudadanas por una mayor igualdad e inclusión social.

  • ¿Hemos entendido como sociedad que no es posible una convivencia política sana sin justicia social?
  • ¿Hemos aprendido como sociedad que ninguna situación excepcional puede servir de excusa para la violación de los Derechos Humanos, cualquiera sea el sector de donde provenga?
  • ¿Hemos aprendido de nuestra historia la importancia que tiene respetar los mecanismos democráticos y los controles institucionales, a fin de fiscalizar la acción de los agentes del Estado y sus autoridades?

Si de verdad queremos afrontar el problema desde la raíz no nos queda otra alternativa que afrontar la gran revolución social del Chile que ha despertado, a través de comunicación y concientización.

Srs. parlamentarios: conversen por favor cara a cara con sus colegas, para eso fueron elegidos.
En términos simples: ¡HAGAN SU PEGA! Sean empáticos, escuchen, entiendan los problemas, debatan, busquen soluciones, creen políticas públicas reales, pero no se ninguneen.

Somos nosotros quienes en definitiva nos frustramos, nos enrabiamos y no avanzamos.
Independiente de lo anterior, debemos ser nosotros quienes debemos contribuir a las transformaciones sociales que hoy se requieren, ejerciendo -por ejemplo- nuestro derecho al voto, fomentando en el trabajo valores como la igualdad.
Todos podemos ayudar y contribuir de alguna forma, siempre con el propósito de avanzar en la construcción de una sociedad más justa.
No retrocedamos, avancemos.
Tenemos las herramientas.