1.- Disuelta la sociedad conyugal se forma una comunidad a título universal entre el cónyuge o entre el cónyuge sobreviviente y los herederos del fallecido o desaparecido.

2.- Desde la disolución de la sociedad conyugal queda fijado, tanto el activo como el pasivo de la comunidad.

El ACTIVO está conformado por todos los bienes sociales, incluyendo los bienes reservados y también forman parte del activo los frutos, ya de bienes sociales, reservados o de los bienes que la mujer haya administrado con independencia de su marido, en conformidad con el Art. 166 y 167, estos bienes no ingresan a la comunidad, solamente ingresan los frutos.

El activo tiene esta configuración siempre y cuando ni la mujer, ni sus herederos, renuncien a los gananciales, si renuncian a los gananciales el activo estará conformado únicamente por los bienes sociales y sus frutos, fuera del activo estarán los bienes reservados, sus frutos, los bienes de los Art. 166 y 167 y sus frutos, que corresponden a la mujer.

Los bienes propios (del marido o de la mujer) no ingresan al activo de este patrimonio, permanecen en el patrimonio del marido o de la mujer.  En cuanto a los frutos de estos bienes, desde que se disuelve la sociedad conyugal ya no se irán al haber social absoluto, sino que permanecerán en el patrimonio de cada cónyuge, recuperan la capacidad de goce, Art. 1772 en relación con los frutos naturales.  Se puede aplicar esta misma regla respecto de los frutos civiles en virtud del Art. 790, ya que como se devengan día a día, si está vigente la sociedad conyugal pertenecen a ella, cuando ésta ya no existe, pertenecen a sus dueños.

El PASIVO está conformado por las deudas sociales, incluyendo las contraídas en la administración de los patrimonios reservados, Art. 150 (Art. 166 y 167).  Si renuncian a los gananciales, de estas deudas se hace cargo la mujer.

Entre la disolución y la liquidación de la sociedad conyugal, los bienes adquiridos también se van al patrimonio de quien lo adquiere, pero se presume legalmente que ha sido adquirido con bienes sociales, por lo que el cónyuge a cuyo patrimonio ingresa ese bien, adeudará a la sociedad la correspondiente recompensa, Art. 1739.
Aplicando la regla del inciso 1º del Art. 1736, si disuelta la sociedad conyugal opera el modo de adquirir de un bien determinado, pero este modo de adquirir tiene como antecedente un título traslaticio de dominio que se perfeccionó antes de la disolución, este bien sí ingresa a la comunidad, es la fecha del título lo que manda.

3.- Termina el usufructo o derecho legal de goce que tenía el marido sobre los bienes de la mujer, este derecho de goce se traducía en que los frutos de los bienes propios de cada cónyuge ingresaban al haber social.

Una vez disuelta la sociedad, los frutos que estuvieren pendientes pertenecen al dueño del haber respectivo y también sucede así con los que se perciban desde ese momento en adelante, Art.1772, se refiere a los frutos naturales, los civiles se devengan día a día.
Por cierto, los frutos provenientes de los bienes sociales, aún cuando se haya disuelto, pertenecerán a la comunidad.

4.- Administración de la comunidad.  Ya no es administrada por el marido o por sus herederos, sino por los comuneros, todos tienen idénticos derechos en la administración de la sociedad, por lo tanto, al disolverse la sociedad conyugal cesa la administración ordinaria del marido o la administración extraordinaria de la mujer.

5.- Necesidad de liquidar la comunidad, ya que no tiene sentido seguir en estado de indivisión.

6.- La mujer que no hubiere renunciado a los gananciales en las capitulaciones matrimoniales puede hacerlo ahora.

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